Monday, July 11, 2011

El debate

“Tu vienes de España, ¿cómo está la cosa por allí?. -Pues uno trabajando, cinco mirando y los políticos enredando…”. Es el diálogo imaginado por el humorista “Puebla” en una viñeta de abril, que se produce en una patera llena de inmigrantes a punto de partir rumbo a España desde la costa africana.

¿Cómo están ahora las cosas por aquí? Don Ciprián de Penalva, que cité en otras ocasiones, diría que “por un lado ti xa ves, e por outro, ¡que queres que che diga!”, que en su sabiduría de campesino leído significa que el estado de “las cosas” es, cuando menos, preocupante.

Preocupante, porque son muchas las señales de deterioro y desorden en el país, que parece que se desmorona en lo político, económico, social e institucional. En el orden político, hay “un Gobierno agotado, solo contando votos en el Parlamento” -dijo Fernández Toxo- que después de las elecciones semeja estar “descolocado” y provisional, sin fuerzas y sin ideas para seguir tirando del país. En la oposición cada uno va a lo suyo, juegan al corto plazo y tratan de obtener la mayor rentabilidad de la debilidad del Ejecutivo.

La economía estancada, muy lejos de generar empleo. Los mercados siguen al acecho, la deuda pública creciendo con la prima de riesgo en porcentajes peligrosos y todos somos más pobres porque, según Eurostat, la renta por habitante española cayó a los niveles que tenía en 2004, lo que significa que hemos retrocedido casi ocho años.

En el aspecto social, los indignados en la calle y el desánimo está instalado en la sociedad, harta de hacer sacrificios sin obtener resultados ahora, ni ver despejado el horizonte futuro. El paro inquieta a más del ochenta por cien de los españoles, siete de cada diez dicen que la situación económica es mala o muy mala y casi idéntico porcentaje califica de la misma forma a la situación política, según el último barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas.

Estos son algunos rasgos del “estado de la nación” sobre el que debaten Sus Señorías, que forma parte de la mecánica parlamentaria. Pero más que decirnos como estamos, que ya lo sabemos, tenemos derecho a exigirles que abandonen su dialéctica bronca y consensúen iniciativas y propuestas que reactiven la economía, generen empleo, recuperen el crédito e infundan ánimos a los parados, empresarios y familias. Es urgente levantar la moral tan alicaída del país.

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