Thursday, July 02, 2009

Café para todos

En enero, el presidente de Cantabria describía la ronda de conversaciones del presidente del Gobierno con los de las Comunidades Autónomas de forma muy expresiva: "Es como si el padre de familia recibe a sus 17 hijos que no se llevan bien y vienen a pedir su parte de la herencia". En aquella toma de contacto todos salieron de la Moncloa entusiasmados porque se les prometió que el nuevo modelo de financiación "garantizará igualdad de recursos para los servicios públicos básicos y tendrá en cuenta como criterio de reparto las peculiaridades y Estatutos de cada comunidad". Es decir, "café para todos" y abundante, sin romper la solidaridad y "sin que haya menos Estado".

Son los milagros económicos que sigue vendiendo el presidente. Con mucha fe hasta se puede creer que el Estado va a mantener su capacidad de maniobra en la función redistribuidora y reequilibradora. Pero resulta más difícil saber de dónde van a salir los recursos para que "todos ganen" en plena recesión económica. Yo no sé si la vicepresidenta Salgado habrá enseñado a su jefe los extractos de las cuentas públicas que ya están escuálidas sin que la crisis haya tocado fondo.

Es normal que "todos los hijos" pidan más herencia, más recursos para prestar más servicios a sus ciudadanos. Pero sorprende que los presidentes no hagan un poco de autocrítica de sus gobiernos que, con frecuencia, son máquinas de gasto ineficientes. A no ser que con los nuevos dineros piensen seguir financiando las listas de espera, el fracaso escolar o la "economía productiva" de las embajadas en el exterior y la abultada nómina de asesores. O despilfarros clamorosos en proyectos sin sentido. En fin, que entramos en el último tercio, el de las cifras, que, como en los toros, es el definitivo. Ayer estuvo por aquí el vicepresidente tercero en su papel de telonero, pero hoy es el día en el que el presidente Feijóo se viste de luces para verse con la vicepresidenta de Economía. Cuenta con el respaldo del Parlamento para negociar con firmeza que Galicia mantenga su peso en el reparto global y salga fortalecida recibiendo lo justo. Ojalá haga una buena faena.

Monday, June 29, 2009

El despilfarro humano

A mi hija le he recomendado seguir formándose ahora que ha terminado su licenciatura y la situación del mercado de trabajo es deplorable. Con veintitrés años, matrícula de honor en el bachillerato, una licenciatura finalizada en Bruselas y casi el primer ciclo de otra, cuatro lenguas y conocimientos contrastables en otras tres, admiradora de los nueve países que conoce, le he dicho que lo mejor que puede hacer es seguir apostando por la formación. Lo cual significa que mi opción es seguir invirtiendo en formación. Ella, que tiene más sentido común que muchos que lo reclaman en otros, decidió cambiar este año el frío de Bélgica por el calor de Madrid y realizar un máster en un centro de reconocido prestigio que pertenecerá a la cuarta universidad que pisa, con la intención, en principio, de hacer un doctorado el curso siguiente en otro continente.

La trayectoria de mi hija no es excepcional. Sé de muchas similares: jóvenes no sólo sobradamente preparados, como se decía de la generación jasp, sino incluso abrumadoramente preparados, con un enorme potencial cuyo futuro, sin embargo, no puede dejar en la cuneta la opción al funcionariado. Porque, lastimosamente, sigue siendo la alternativa más viable para diseñar un futuro personal.

Las empresas, por su parte, se aferran torpemente a la edad como variable para las decisiones en materia de personal. Se habla de prejubilaciones a edades sin sentido, y de contratos temporales cuando se ronda la treintena, una edad normal para quien realiza estudios universitarios completos. Y curiosamente, cuando se quiere cambiar de empleo (algo que debiera ser más normal de lo que es), la cuarentena se presenta como una barrera infranqueable y, a todas luces, absurda.

¿A dónde vamos? Digan lo que digan los rebaños (muchos siguen a unos pocos) de economistas, es absurdo pensar en modelos productivos donde no se prima el conocimiento. El capital físico se compra o se copia, los modelos gerenciales se importan y se fusilan sin piedad, el dinero se encuentra en los mercados financieros…, pero el talento es lo único que no se puede reproducir en serie. No nos podemos permitir el perder a otra generación en el camino, como hemos estado haciendo estos años.