Wednesday, October 15, 2008

De Conde al "Crash"

El día de los Inocentes se cumplirán quince años de la intervención de Banesto con la destitución del Consejo y su presidente, que meses después era juzgado por malas prácticas bancarias que habían dejado un desequilibrio patrimonial importante en el banco.

Rescato del recuerdo aquel episodio porque Mario Conde era un aprendiz de mal gestor comparado con los directivos responsables de que tantas entidades financieras de EE.UU y Europa hayan quebrado, hayan tenido que ser mal vendidas o hayan sido “salvadas” por los Estados en operaciones socializadoras de las pérdidas.

“Pues sí…, los bonos, las titulaciones y todo eso eran una ficción, pero ¿a que parecía real?”, piensa un financiero satisfecho y sonriente creado por El Roto. “Parecía real” el modelo de gestión de las finanzas implantado por unos cuantos ejecutivos avariciosos, osados, incompetentes y corruptos (ponga usted la proporción) y resultó que sus orgías especulativas engendraron una crisis económica y financiera global sin precedentes.

Es la cara más salvaje del capitalismo financiero sin control, del liberalismo a ultranza que con estas actuaciones llegó al final de su recorrido, pero amenaza con derribar el edificio y hasta los cimientos que sustentan el sistema bancario y del crédito, que es la base del funcionamiento de la economía.

Dicen que nada va a ser igual. Los mecanismos del mercado por sí solos ya no son capaces de restaurar el clima de confianza y credibilidad perdidas en el ámbito financiero y en la actividad económica. Esa quiebra también afecta a los responsables políticos, escasos de liderazgo para gestionar una crisis que no supieron prever y cuya profundidad desconocemos. En otra viñeta El Roto reproduce el dialogo de dos ejecutivos: “La gente está furiosa con la situación”, dice uno, “Y eso que no saben cual es la situación”, contesta el otro.

Volviendo al caso Banesto, Mario Conde fue condenado y degradado socialmente. Por contra, los ejecutivos causantes del monumental desastre de ahora son indemnizados con cantidades millonarias (en dólares) y algunos premiados con vacaciones y lujos insultantes. El sistema que tanto hemos venerado tiene estas cosas.

Wednesday, October 08, 2008

Genética y política

Parafraseando a un viejo profesor que afirmaba que los títulos académicos “no dan la ciencia, pero la suponen”, hay constatación empírica que el acta de diputado tampoco otorga el control verbal, que requieren las normas no escritas de la cortesía parlamentaria, a aquellos políticos que la consiguen. Pero debería suponer que los investidos como padres de la patria son portadores en dosis adecuadas de buena educación, de tolerancia y sosiego en sus intervenciones y de respeto a los que mantienen otro punto de vista.

Pues parece que es mucho suponer viendo y oyendo lo que ocurre en las sesiones parlamentarias de los miércoles, cuyo ejemplo más señero encontramos en la semana pasada. En intervención poco afortunada, un portavoz se lanzó a la yugular de la oposición apelando a la genética política y resucitando un pasado amortizado que nada aportaba al debate y nada tenía que ver con la biografía de los diputados del grupo aludido. La reyerta barriobajera puede que enardezca a los hoolligans pero no da votos, porque aquí se aprecia más una explicación razonada que una frase mordaz.

Es cierto que Gobierno y Oposición no van al Parlamento para echarse flores sino para debatir con dureza y tensión y defender con ardor aquellas propuestas que creen más adecuadas para los gobernados, que son la razón por la que unos y otros están sentados en esos escaños. Ahora bien, los debates deberían ser civilizados, aunque quepa en ellos alguna palabrería gruesa de acoso al contrario que forma parte del juego parlamentario.

¿Irá por esta senda el debate sobre el Estado de la Autonomía?. Acaba de empezar cuando escribo estas líneas y cabe esperar que aporte algo más que la imagen tradicional de los líderes tirándose la legislatura a la cabeza en una guerra de cifras y reproches. Es bueno que debatan, confronten y discrepen, pero esta vez deberían olvidar las ofuscaciones partidarias de la precampaña y unir sus esfuerzos para realizar diagnósticos certeros de nuestros problemas e incorporar las propuestas valiosas de todos para encontrar mejores alternativas de solución a la crisis que padecemos. Para recuperar la confianza en el país y en el sistema.

Wednesday, October 01, 2008

La tristeza de Fonseca

Hace cien años, las autoridades políticas y académicas de Santiago andaban a vueltas con la construcción de una Facultad de Medicina, necesaria para “una enseñanza eficaz” que hasta entonces se venía impartiendo en aulas de Fonseca y en el Hospital Real.

Se habilitó el solar detrás del Hospital Real y el Rectorado encargó el proyecto al arquitecto Francisco Arbós y Tremanti que diseñó un edificio en la línea del eclecticismo decimonónico, de una belleza singular, en el que sobresale la fachada principal con el doble pórtico del cuerpo central y la cantería ornamental. La nueva Facultad abrió sus puertas en 1928, trece años después de publicada La Casa de la Troya y dos años antes de que don José Ortega escribiera que la misión de la Universidad es la transmisión de la cultura, la enseñanza de las profesiones y la investigación.

Un siglo después, la historia se repite porque también ahora las autoridades políticas y académicas andan ocupadas en la construcción del nuevo Campus de Ciencias da Saúde en el entorno del Clínico para “una enseñanza eficaz” en Medicina, Odontología y Enfermería, de acuerdo con lo que demanda ahora a estas profesiones una sociedad en permanente cambio.

Es cierto que el horizonte del nuevo Campus aún se ve lejano. Pero este curso ya está operativo como edificio-avanzadilla, el Aulario construido junto al Clínico en el que desde hoy recibirán enseñanza los alumnos de cuarto, quinto y sexto de Medicina. ¿El desplazamiento de la mitad del alumnado a esas aulas es el principio del fin de la Facultad de San Francisco después de ochenta años formando médicos? En el Rectorado dicen que de momento no han contemplado desprenderse de ella, pero conociendo la voracidad de la Xunta es probable que la Universidad acabe “donando” uno de sus edificios más emblemáticos.

Quizá es el tributo al progreso, que exige cambios. Pero para cientos de profesores y miles de alumnos que vivieron entre aquellas nobles paredes sus historias profesionales y personales, Fonseca se queda más triste y sola si su vieja Facultad cambia de manos y usos. Y “triste y llorosa queda la Universidad” (y la ciudad) que perderán uno de sus iconos.

Wednesday, September 24, 2008

La gran torpeza

“En 2012 circulará por Galicia el Tren de Alta Velocidad”, dijo José Blanco en entrevista concedida a Radio Nacional el 31 de agosto, promesa que repitió el sábado pasado en Vilagarcía.

Seguro que la mayoría podemos compartir esta afirmación porque para aquel año, ¡meigas fora!, algunos tramos del AVE Coruña-Ourense estarán concluidos. Pero repare el lector en el matiz: “circulará por Galicia el tren de Alta Velocidad”, que no es lo mismo que afirmar que Galicia estará conectada con Madrid por ese tren y en ese año, fecha que los expertos en infraestructuras, que conocen todas las variables de la obra, consideran una utopía.

Con estas discrepancias entre políticos y técnicos, sí que es más necesaria la constitución de esa subcomisión de seguimiento e impulso de las infraestructuras, que desde mayo enreda a nuestros políticos. Su primer cometido debería ser fijar un calendario creible de acuerdo con la complejidad técnica del proyecto, el estado actual de las obras, las disponibilidades presupuestarias futuras y las posibilidades de ejecución. Sencillamente para que todos, políticos y partidos, dejen de entretenernos y engañarnos como hacen cuando adaptan la realidad a sus intereses.

Pero va a ser que no. La ministra Salgado negó la posibilidad de la subcomisión con la aprobación de su partido y la justificación de sus colegas que cogobiernan en Galicia, faltaría más. Y todos cometieron una gran torpeza política porque con esa negativa ningunean a la Cámara gallega y discriminan a este país con respecto a otras comunidades que cuentan con esa subcomisión y, quizá por eso, ya tienen AVE. Seguramente sus dirigentes políticos tienen más capacidad de presión porque son menos dóciles y más beligerantes.

Pero “arrieros somos…”. Presiento que esa subcomisión se creará porque es una de las condiciones que los nacionalistas, que juegan con inteligencia, ponen al Gobierno que necesita sus apoyos para aprobar los presupuestos. Cuando esto se produzca, los que ahora la niegan habrán hecho un ridículo espantoso. Y además pagarán por ello en las urnas, que suele cobrar las torpezas y los errores.